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Idea para decorar cerámica sin horno

Pasar tanto en tiempo en casa ha hecho que vea cosas por hacer en cada rincón. He cambiado los muebles de sitio, pintado paredes, forrado armarios, … un montón de proyectos que me han ayudado a sentirme mejor y a disfrutar más de mi casa.

Me gusta rodearme de color, llenar los espacios con elementos que me inspiren, que reflejen cómo soy, que encajen conmigo. Así que he decidido mejorar las cosas que me acompañan cada día experimentando algunas técnicas decorativas que, en algunos casos, son totalmente nuevas para mí.

Mi primer experimento ha sido decorar los botes de cerámica que tengo en mi cocina. Ya lo había hecho alguna vez con rotuladores especiales para cerámica de la marca Edding. Tienen punta de pincel por lo que si lo que quieres es decorar con un texto son perfectos. Si sigues bien las instrucciones, limpias la superficie antes de utilizarlos y cueces la pieza, una vez pintada, en el horno, soportan incluso el lavavajillas.

Esta vez quería probar algo nuevo , algo que le diera un poco de relieve a la decoración, así que se me ocurrió utilizar esmalte de uñas. Sí, seguro que no soy la primera a la que se le ocurre, pero nunca había pensado en decorar cerámica de esta manera.

Cometí un error importante, usar los pinceles que vienen con la laca. Acostumbrada a un pincel de punta redonda se me hizo complicadísimo hacerlo así y, la verdad, es que los motivos decorativos no están tan definidos como me gustaría. Pero como el espíritu de esta sección del blog es enseñaros estos experimentos, funcionen o no, decidí no repetir el proceso para este post.

Los pasos que seguí fueron los siguientes:
-Primero, limpié bien la superficie del bote con agua y jabón y la dejé secar.
– En un papel aparte, hice el boceto de los diferentes elementos que utilicé para la decoración. Podéis ver algunos de los videos publicados en la sección de TIPS/TUTORIALES si buscáis alguna idea.
-Con un pincel (¡no uséis el del esmalte!), fui dibujando los diferentes elementos, dejando secar cada poco para que el bote fuera más fácil de manipular.

Hasta aquí todo bien, los colores quedaron muy brillantes, con relieve, pero ahora tocaba comprobar si la pintura resistía los lavados. Metí el bote bajo el grifo y lo limpié con la mano.

Como veis en la foto, la decoración se mantuvo intacta. Después de haberlo lavado unas cuantas veces más, para probar si resistía, se ha deteriorado un poco. Así que en resúmen, os recomiendo esta técnica si la vais a utilizar sobre un elemento que no vayáis a lavar muy a menudo, que sea más bien decorativo, (por ejemplo, yo he decorado el bote donde guardo el café) pero si estáis pensando el pintar una taza o alguna otra pieza que vayamos a usar mucho es mejor que probemos con otra cosa.

mayo 20, 2020
junio 29, 2020

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