• No Products in the Cart

DESENFOCADA

Para mí es algo cíclico, cada cierto tiempo me replanteo todo lo que hago, me critico, me invade la incertidumbre, no sé si lo hago bien, si lo hago mal, si esto me lleva a algún sitio o si me he equicocado de camino. 

Hace no mucho tiempo, saber que tendría que enfrentarme a momentos así, era un motivo de estrés, algo que me hacía pasarlo mal. ¿Por qué? Pues  porque no hay nada que me haga sentir peor que el hecho de estar mal. Yo no estoy mal, yo soy la que nunca está mal, la que siempre anima a los demás, la que encuentra una solución para todo, y no estar al 100 % era algo que me agobiaba mucho.

He ido aprendiendo a gestionar mejor todas estas emociones , a relativizar (un poco), a no verlo todo blanco o negro, a que las cosas no son siempre buenas o malas, a tomar distancia para enfocar lo que tengo delante y así verlo nítido de nuevo.

En mi caso, lo que más me ayuda es permitirme no hacer nada. Para mí es algo muy (MUY) difícil, siempre estoy haciendo cosas, muchas cosas, demasiadas cosas. Mi bolso siempre pesa mucho, mi ordenador está lleno de documentos y mi agenda llena de ideas. Soy así, creo que es algo que siempre seré, y aunque puedo decir que es una de las cosas que más me gusta de mí misma, haber aprendido a respirar y decir, “hoy no voy a hacer nada”, es lo que realmente me ayuda.

Supongo que es algo que nos pasa a todas, esos días en los que todo está borroso, donde nuestro propósito se diluye entre cenas, lavadoras, ojeras y una especie de niebla que lo cubre todo.

 Cada uno tiene su método, su manera de reconectar con nuestra vida y de relativizarlo todo. Su método para ser plenamente conscientes de lo que somos y hacemos, y de volver a nuestro camino. Al mismo o a otro diferente, porque a veces estos momentos donde nos perdemos hacen que encontremos otro camino que nos hace más felices.

Ya os he hablado alguna vez de lo bueno que ha sido para mí aprender a compartir estas cosas que me pasan, algo que antes me parecía imposible. Muchas de vosotras me habéis dicho que sí, que a veces también estáis desenfocadas, y así es como os encontráis de nuevo.

GRACIAS por compartir tanto.

“Rodearme de naturaleza, no siempre me encuentro pero me hace sentir mejor” @mayi_mede

“Pararme a pensar, trabajar para no anticipar nada y recalcular la ruta” @centro_psicologia_burubide

“Leer, escuchar música, meditar, dar paseos…” @susana.illan.p

“Si tengo tiempo medito. Si no, procuro respirar hondo en la ducha, el ascensor,…” @cuchurutu

“Reconocerlo y darle tiempo a la emoción” @la_magia_de_los_bastones

“Mindfullness y agradecer todo lo que tengo” @dibusyletters

“Me siento y procuro hacer un poco de meditación para poder centrarme en algo concreto” @pantaria10

“Caminar, llorar y volver a la carga” @noeliaroves

“Respiro  lentamente. Busco el “ahora” y dejo que todo suceda con calma, sin juzgar” @elultimotangle

“Miro cuentas que me inspiran” @thebeautymerce

“Si no nos perdemos de vez en cuando no podríamos encontrarnos de nuevo, y así ser una mejor versión de ti misma. Date un capricho sensorial, algo que te guste y sin darte cuenta, como un tren volverás a las vías de lo que te hace feliz y te enfoca” @tres_tallos_de_menta

“Tiro al monte como las cabras” @tzazu_gido

“Me siento frente al mar o me voy de senderismo” @evohemar

“Aire fresco. Un paseo junto al mar o en zonas de naturaleza” @conmigo_misma

“Meditar, es mágico, si consigues navegar dentro de ti y desconectar, es brutal y te hace mucho bien” @bowindelosbosques

“Es normal sentirse así en ocasiones ¿no? es imposible tener todo controlado. Fluir.” @margaernes

“Meditación” @patrimi

“Intento volver a encontrarme a través de la respiración e intento meditar aunque sea 5 min” @misssutilezas

“Hablar con amigas, con mi pareja o mi hijo, bailar y abrazarlos fuerte” @balluriabcn

“Escucho música que me motive” @aizea_2008

“Dormir, el descanso favorece la claridad de ideas” @okkadj

“Manta, café con leche o té y ver peli” @tarantinoluna10

“Pintar, siempre pintar, es lo único que me enfoca de nuevo” @papeles_y_colores

“Pongo algún vivo de IG y empiezo a bocetar, así me siento acompañada” @karinarom20

“Trato de hacer aquello que me emociona y me suma, descartando lo que me resta y me entristece” @lilian_lidia_lili

“Dejar pasar el día y confiar en que mañana ya estaré mejor” @lnogalga

“Respirar, mañana será otro día. Y si puedo, o me dejan los niños, leer un rato” @albachaparro2019

“Comer” @marimajica2012

“Hago lettering para relajarme y salgo a dar un paseo sola para despejar” @lialettering20

“Trato de escuchar mi música favorita a solas. Intento dibujar algo y tal vez hasta llore un rato” @mabelitalicia

“Desconectar de todo y si mi cuerpo me pide no hacer nada me lo permito” @almumora77

“No me fustigo, y si duermo, normalmente mejora” @carmenmaniega

“Me anclo escuchando música o pintando” @melindru

“Lo que más me ayuda es ver a gente o hablar con alguien y cambiar de tema y de aires” @mariagomezcabanes

noviembre 16, 2020
noviembre 23, 2020

RELATED POSTS

1 Comment

  1. Responder

    Marga

    noviembre 23, 2020

    Buenos días Aida.
    Es tan fácil desenfocarse que creo que le deberíamos dar más normalidad. No debería suponer un problema o un mal estar encontrarse en esa situación.
    Pretendemos siempre tener el control absoluto de todo. Y cuando digo esto no me gustaría que se mal interpretara la palabra control. El sentido de la palabra «control» en este contexto es la de queremos abarcar todo, llegar a todo y que además, todo esté y sea perfecto: nuestros hijos, la relación con nuestra pareja, el trabajo, la casa, las relaciones de amistad, nuestro mundo virtual de las redes sociales, leer, formarnos, aprender cosas nuevas, probar materiales nuevos, técnicas nuevas…..
    ¿A dónde vamos? ¿Dónde queremos llegar?
    En algunos momentos en los que mi cabeza empieza a acelerarse y con ello también se acelera el ritmo de mi corazón pensando que no hay suficientes horas en el día, ni suficientes días en el año y entonces es cuando todo empieza a verse borroso, de un tiempo a esta parte y no me preguntes porqué, porque no tengo ni idea, me viene a la cabeza el pueblo de mi madre, o el de mi padre y las señoras sentadas al sol o a la sombra, según tocara, en las sillas que sacaban de sus casas. A veces hablaba, a veces, no. En ocasiones estaban haciendo alguna labor, otras veces, no.
    Normalmente los hombres estaban sentados en algún banco de piedra cerca, y la actitud era la misma.
    Esa generación, vivió una guerra civil, salió de ella y sacó adelante a sus familias con patatas guisadas con ajo y cebolla y poco más. Esa generación sabía de reciclar más de lo que sabrá nunca Ecoembes.
    Esa imagen me hace plantearme muchas preguntas y también me da varias respuesta.

    Por sí mismos ¿nos desenfocamos? Creo que ese desenfoque es creado por las necesidades, por el ritmo de vida. Si nos centráramos en las que son ineludibles, trabajo, obligaciones, necesidad de obtener dinero para vivir, y controlamos las que nos imponemos sin ninguna necesidad, redes sociales, compararnos con otros, la autoexigencia y el perfeccionismo, quizá no nos desenfocáramos mucho y sería durante menos tiempo.

    Anda que no me haces hablar Aida.

    Un abrazo, Marga

LEAVE A COMMENT