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ROMPIENDO EL HIELO

Hoy, Marga, inaugura esta sección del blog. Este espacio donde compartir todo aquello que queráis, donde nos podamos conocer un poco mejor, donde hablar de nosotras, de creatividad. Una plataforma donde enseñar eso que sabéis hacer, eso que tenéis dentro.

Hoy Marga nos cuenta su historia y yo me siento muy afortunada de que lo haya hecho.

«Hola. Me llamo Margarita, desde niña, Margari para mi familia y Marga para amigos y conocidos. 

Siempre es difícil hablar de una misma porque lo primero que te viene a la cabeza es pensar qué a quién le importa tu vida, lo que hagas o lo que seas. 

Tengo 54 años y aunque el cuerpo se encarga de recordármelo, cuando me miro al espejo mi mente se resiste a pensar que los tenga. 

Mi origen es una familia humilde donde se practicaba el feminismo cuando no se hablaba de él. En mi casa todos pencábamos casi por igual en las tareas domésticas, mi padre, mis dos hermanos (yo soy la mayor), mi madre y yo y desde muy jovencita, siempre andaba buscando trabajillos para hacer fuera de casa también. Entre la gente de mi edad, esto era de lo más habitual. 

Terminé COU y selectividad con muy buena nota pero por  un cúmulo de circunstancias no fui a la universidad. Hice lo que se llamaba entonces FP en la rama administrativa, pero en dos años en vez de en cinco y con 21 años ya estaba fija en la empresa en la que he trabajado más de 32 años. 

Adoro a los gatos aunque hasta hace siete años les tenía pánico. Ahora tengo cuatro rescatados de la calle, dos machos y dos hembras y no tengo más porque no quiero acabar como la loca de los gatos de los Simpson, pero si algún día pudiera, haría un refugio para gatos.

Soy “de mente inquieta” y es algo que he heredado tanto de mi padre como de mi madre. No he conocido a nadie más lista y más buena que mi madre y a nadie más paciente y habilidoso que mi padre.

Busco soluciones para casi todo. Que se rompen las ruedas de la aspiradora, pues los tapones de coca cola y la silicona son la solución, (tengo foto pero no la encuentro, jooo),  atascos en la lavadora, montaje e incluso crear algún mueble… Mis amigos y mi hijo me llaman MacGyver. 

Siempre me ha gustado trabajar con las manos. He hecho cerámica, he pintado figuras de alabastrina con óleo o de escayola con pinturas al agua. Desde hace un año y medio,  hago ganchillo y me encanta ver como se va creando algo a partir de un hilo y con el movimiento de una aguja. Es muy mágico. 

Mi padre es pintor autodidacta. Mi casa está llena de sus cuadros y creo que es muy bueno, pero el no se lo cree. Si viviera más cerca de él, habría intentado montarle una exposición porque me encantaría que más gente pudiera admirar su trabajo. Cuento esto para explicar que este es mi gran  deseo no realizado, pintar. Lo he intentado tantas veces, pero no soy constante y enseguida me desanimo básicamente porque dibujo muy mal.  Creo que ese deseo frustrado me llevó a que me gustara tanto la fotografía, aunque últimamente tampoco la practico mucho. 

Aida, con sus propuestas, #30diascretativos y #vainillaradiactiva ha despertado en mí, nuevamente las ganas de pintar. El caballo de batalla será dibujar pero he pensado que para que están las tablas de luz. Sé que puedo pintar, y me limita que no sé dibujar pero hay formas de salvar esa limitación y poco a poco, iré practicando también el dibujar.

Me he decidido a participar porque sin que nadie me fuerce es una forma de comprometerme, sobretodo, conmigo misma. Quiero hacerlo, tengo tiempo y si no, lo buscaré y me apetece mucho. 

Espero que muchas, parece que los hombres no se lanzan, nos animemos a compartir en este espacio todo lo que nos parezca interesante y pueda aportarnos a todas.» 

Un fuerte abrazo. 

diciembre 6, 2020

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